IBM desata la guerra tecnológica

Todo empezó cuando el profesor Thomas Nicely descubrió que «Pentium», el microchip de su ordenador, no era tan maravilloso como se decía. A pesar de que Intel, el fabricante de este artilugio, lo había lanzado al mercado como el «no va más» de los microprocesadores informáticos, Nicely se dio cuenta de que a la hora de realizar ciertos cálculos, «Pentium» dejaba mucho que desear.

Hace un mes, este matemático de la Universidad de Virginia denunció la inefectividad del microchip de Intel en una revista especializada, y en poco tiempo su iniciativa ha desatado una verdadera guerra abierta en el mundo de la informática.

Hace dos días, IBM suspendió la venta de todos los ordenadores personales que estén equipados con el «Pentium» de Intel. Esta decisión, según la nota de prensa remitida por esta compañía, fue tomada «en base a los estudios realizados por la División de Investigación de IBM, y como consecuencia de la creciente preocupación que existe en los clientes».

Además, IBM ha ofrecido a sus clientes la posibilidad de sustituir gratuitamente el «Pentium» a aquellos clientes que lo hayan adquirido y quieran deshacerse de él.

Intel, sin embargo, ha reaccionado con indignación a las acusaciones de su rival. «La decisión de IBM no tiene justificación. Se le está dando a este problema una importancia que no tiene», declaró ayer un portavoz de esta compañía.

Al parecer, el fallo del «Pentium» que descubrió el profesor Nicely se produce al dividir parejas de números específicos. En ciertos cálculos denominados «de coma flotante», el tercer decimal del resultado puede ser inexacto.

Desde que salió a la luz este defecto, Intel ha mantenido que los errores son tan marginales que un usuario medio se toparía con uno cada 27.000 años.

De hecho, según reconoció ayer a este diario el portavoz anteriormente citado, Intel descubrió el defecto hace cinco meses, pero decidió no informar a los usuarios sobre ello por considerar que «el problema no era lo suficientemente grave».

Sin embargo, las estadísticas que ha presentado IBM para justificar su polémica decisión son mucho más llamativas. Según los técnicos de esta compañía, un usuario que utilice normalmente un ordenador con «Pentium» se encontrará con errores de cálculo cada 24 días.

Intel, por su parte, contraatacó ayer con una nota de prensa en la que su presidente, Andrew S. Grove, insinuaba que IBM ha manipulado los datos por intereses propios.

«Siempre se pueden encontrar situaciones para forzar un error. En otras palabras, si se sabe dónde caerá un meteroro, se puede ir allí y entrar en colisión con él», dijo Grove.

No deja de ser sospechoso que IBM, el mayor fabricante mundial de ordenadores, acaba de desarrollar con Motorola y Apple Computer un nuevo microchip, conocido como el «Power PC», que va a competir directamente con el «Pentium».

También es cierto que la suspensión de la venta de todas las computadoras equipadas con «Pentium» tendrá un impacto mínimo sobre IBM, ya que sólo un cinco por ciento de los casi dos millones de ordenadores personales que habrá vendido este año están equipados con el polémico microchip.

Es muy probable, sin embargo, que la decisión de IBM haga mucho daño a la imagen de Intel, la compañía que domina la industria de los microprocesadores, equipando aproximadamente al 75% de los ordenadores personales del planeta.

Los primeros síntomas han empezado a aparecer en Wall Street, donde las acciones de Intel han caído notablemente desde que se hizo público el defecto de «Pentium».

Por otra parte, la prensa norteamericana ha ridiculizado la reacción de Intel a la crisis provocada por el defectuoso microchip, comparándola con la que protagonizó Richard Nixon cuando se destapó Watergate. Un ejecutivo de esta compañía ha sido especialmente criticado por justificar el defecto alegando que «después de todo, ningún chip es absolutamente perfecto».

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